
Francia ha culminado oficialmente la retirada de sus tropas de Senegal, cerrando así el capítulo final de su presencia militar permanente en África Occidental. La entrega del histórico Camp Geille y de una base aérea en Dakar marca el fin de una era iniciada tras la independencia senegalesa en 1960.
Durante más de sesenta años, Francia mantuvo una fuerza militar estacionada en suelo senegalés, integrada por unos 350 soldados en los últimos años. Sin embargo, la nueva orientación política en Dakar, liderada por el presidente Bassirou Diomaye Faye, ha dejado claro que el país busca ejercer una soberanía plena sin bases extranjeras en su territorio.
La decisión se inscribe en una tendencia regional más amplia: el repliegue progresivo del ejército francés de antiguas colonias africanas. En los últimos años, Francia ha abandonado posiciones estratégicas en Malí, Burkina Faso, Níger y Chad, enfrentándose a un creciente rechazo social y político en la región.
Desde París, el Ministerio de Defensa ha presentado la retirada como parte de un cambio de estrategia hacia una cooperación más discreta, basada en el intercambio de inteligencia y el apoyo puntual, más que en el despliegue de tropas permanentes.
En Senegal, el gesto es recibido como un símbolo poderoso de emancipación política. Para muchos ciudadanos y analistas, el desmantelamiento de la última base francesa supone una ruptura con la inercia del pasado colonial y una afirmación de identidad nacional.
La salida francesa deja al país africano con el reto de reforzar su sistema de defensa, pero también con la oportunidad de asumir un papel más autónomo y protagónico en la seguridad regional.
Fuente: euronews.com; aljazeera.com