Los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Catar han mantenido durante años intereses políticos y de seguridad en el norte y este de África. Sin embargo, a finales de la década de 2010, su política exterior tomó un giro geoeconómico, impulsando su expansión hacia el África subsahariana.
La inversión en sectores clave como la energía y la infraestructura ha sido el eje central de esta nueva estrategia. Estas áreas no solo benefician los intereses del Golfo, sino que también responden a las principales necesidades del continente africano. Como resultado, la imagen de estos países en África ha mejorado, en línea con la tendencia de los gobiernos africanos a diversificar sus alianzas internacionales y fomentar la competencia entre sus socios.
Mientras tanto, la Unión Europea y sus estados miembros, aunque siguen siendo actores influyentes en África, han visto disminuir su participación en la región. La creciente presencia de los Estados del Golfo podría intensificar esta tendencia, a menos que Europa encuentre una manera de contrarrestarla.
Para más información, Magdalena Procopio y Corrado Cok lo cuentan aquí.
Fuente: ecfr.eu 24/03/2025