
La pequeña localidad maliense de Siby vuelve a convertirse en escenario de un ritual colectivo que fusiona arte, tradición y sostenibilidad. El ffstival Bogo Ja, celebrado cada año en esta comunidad rural del Mandé, transforma casas y graneros de tierra en auténticas obras efímeras.
Las protagonistas indiscutibles son las mujeres de la zona, herederas de un conocimiento transmitido de generación en generación. Con pigmentos naturales obtenidos de la arcilla y materiales vegetales, cubren las superficies de adobe con motivos geométricos y símbolos que evocan la historia y la memoria de su pueblo.
El certamen no se limita a la estética. Las participantes compiten por la mejor decoración, pero también se valora la limpieza del entorno y la preservación de las técnicas ancestrales. Los premios, lejos de ser lujos, son herramientas y enseres que refuerzan la vida cotidiana de las familias.
En cada edición, centenares de mujeres se suman a la iniciativa, multiplicando el impacto visual de un pueblo que, durante días, se convierte en galería al aire libre. A la par, se celebran talleres, encuentros con arquitectos y actividades culturales destinadas a sensibilizar sobre la importancia de una arquitectura respetuosa con el medio.
La cita, que nació con vocación local, ha atraído progresivamente a visitantes de otras regiones e incluso de fuera del país. Rutas guiadas permiten recorrer las viviendas decoradas a pie, en bicicleta o en carro tradicional, convirtiendo la experiencia en un ejemplo de turismo cultural y comunitario.
Con el Bogo Ja, Siby proyecta al mundo una tradición femenina que revaloriza el adobe como patrimonio vivo, al tiempo que afirma la fuerza creativa de las comunidades rurales de Malí.
Fuente: trt.global; esiau-mali.com