
Cada final de estación seca, el lago Bogoria, en el corazón del Valle del Rift, se transforma en un escenario casi irreal. Millones de flamencos enanos cubren sus aguas y pintan el horizonte con una paleta que oscila entre el blanco y el rosa intenso.
El fenómeno ocurre entre agosto y octubre, cuando estas aves migratorias llegan atraídas por la abundancia de alimento. Las aguas salinas y ricas en algas se convierten en un imán perfecto para nutrir a los flamencos tras la época de cría en Tanzania.
El espectáculo no solo deslumbra a la vista. El batir simultáneo de miles de alas genera un estruendo semejante a una tormenta repentina, mientras el cielo se tiñe de tonos encendidos. Desde tierra firme, el paisaje parece un lienzo en movimiento.
Para las comunidades de Baringo, este ciclo natural también es fuente de oportunidades. El flujo de visitantes que viajan para contemplar las bandadas impulsa la economía local y fomenta iniciativas turísticas vinculadas al respeto ambiental.
Helicópteros, caminatas guiadas y miradores naturales ofrecen diferentes maneras de vivir la experiencia, aunque quienes lo presencian coinciden en algo: la sensación de asistir a un milagro de la naturaleza difícil de olvidar.
En un contexto de ecosistemas cada vez más amenazados, Bogoria recuerda la fragilidad de estos equilibrios. El vuelo de los flamencos no solo es un espectáculo estético, sino también un recordatorio de la urgencia de proteger sus santuarios.
Fuente: lakebogoria.org;