La fiesta del Abissa, celebrada cada año por el pueblo N’zima en la ciudad histórica de Grand-Bassam, en Costa de Marfil, es un acontecimiento cultural y espiritual de gran relevancia. Generalmente organizada entre finales de octubre y principios de noviembre, esta celebración tradicional marca al mismo tiempo el cierre del año para los N’zima y la renovación simbólica de la sociedad.
El Abissa es, ante todo, un momento de encuentro comunitario. Durante estos días, los N’zima visten sus mejores galas, llenas de colores y motivos, y recorren las calles al ritmo de tambores y cantos ancestrales. Las danzas, perfectamente sincronizadas y cargadas de códigos, transmiten mensajes simbólicos e incluso satíricos que reflejan las inquietudes de la comunidad.
La celebración es también una ocasión para que los jefes tradicionales y los notables analicen los problemas vividos durante el año. A través de cantos y coreografías se expresan críticas públicas, lo que permite «lavar» las ofensas acumuladas y comenzar un nuevo ciclo. Se trata de un proceso colectivo de purificación social y moral.
En el plano espiritual, el Abissa posee una dimensión sagrada. Se inicia con una retirada de los líderes espirituales, quienes entran en contacto con los antepasados para solicitar bendiciones y protección. Solo después de este ritual pueden comenzar las celebraciones populares.
Con el paso del tiempo, el Abissa ha mantenido su autenticidad sin dejar de abrirse al exterior. Hoy en día atrae a numerosos visitantes, tanto marfileños como extranjeros, deseosos de descubrir la riqueza cultural del pueblo N’zima y compartir su espíritu festivo.
Participar en el Abissa no es asistir a un simple festival: es sumergirse en una tradición viva que transmite valores de perdón, unidad y renacimiento. Esta fiesta constituye un testimonio elocuente de la capacidad de las culturas africanas para conservar sus raíces a la vez que se adaptan a los cambios del mundo contemporáneo.