Cuando Yaw Bediako perdió a su padre a causa de un cáncer de hígado, descubrió la alarmante falta de investigación sobre esta enfermedad en África, a pesar de que provoca unas 700.000 muertes al año en el continente.
Quince años después, Bediako lidera Yemaachi Biotech, una empresa ghanesa que busca construir la primera y mayor base de datos genética y clínica sobre el cáncer en África, con información de hasta 7.500 pacientes. Este proyecto, conocido como Africa Cancer Atlas, será gratuito para investigadores africanos y contribuirá al desarrollo de tratamientos más efectivos y equitativos.
Una Brecha en la Investigación Genética
A pesar de que África representa el 17% de la población mundial y posee la mayor diversidad genética, solo el 2% de los genomas analizados hasta ahora provienen de personas africanas. Esta falta de datos ha limitado el desarrollo de tratamientos eficaces para la población del continente.
El patólogo Patrick Kafui Akakpo, especialista en cáncer de mama en Ghana, destaca que las mujeres africanas tienen una mayor incidencia de cáncer de mama triple negativo, un tipo agresivo y difícil de tratar. Sin embargo, la falta de ensayos clínicos en el continente ha impedido generar datos para validar la eficacia de los medicamentos existentes en pacientes africanos.
Bediako también señala que esta exclusión tiene raíces en desigualdades estructurales y racismo dentro del campo de la genética humana. La falta de inclusión en estudios genéticos no solo afecta a africanos, sino que limita el conocimiento sobre variaciones genéticas en poblaciones de todo el mundo.
Apoyo y Retos para el Proyecto
El Africa Cancer Atlas ha atraído el interés de la industria farmacéutica. En 2021, GSK y Novartis anunciaron investigaciones sobre la diversidad genética en la respuesta a medicamentos contra la malaria y la tuberculosis. En 2023, cuatro farmacéuticas donaron 20 millones de dólares para secuenciar 500.000 genomas de personas de ascendencia africana.
Si bien Bediako busca apoyo financiero de estas compañías, es consciente de los desafíos éticos. Aida Manu, directora de operaciones de Yemaachi, reconoce la vulnerabilidad de los pacientes, tanto por su enfermedad como por su situación económica, y enfatiza que el objetivo es garantizar que la comunidad se beneficie de la investigación.
Otro obstáculo es la falta de confianza de los inversionistas internacionales en África. David Hutchful, cofundador de la empresa, describe este fenómeno como el “impuesto africano”, en referencia a las dudas injustificadas sobre la viabilidad del proyecto.
A pesar de estos retos, el equipo de Yemaachi está motivado por la posibilidad de transformar la investigación del cáncer y cambiar la percepción sobre África. “Mi sueño es que un día existan tratamientos contra el cáncer en todo el mundo desarrollados a partir de conocimiento generado en África”, afirma Bediako.
Fuente: theguardian.com 26/03/2025