
África ha dejado de contemplar la carrera espacial desde la distancia. Dieciocho países ya han colocado satélites en órbita y varios preparan nuevas misiones. El crecimiento del sector responde menos a una competición simbólica que a necesidades concretas. Los gobiernos buscan información propia para gestionar mejor sus territorios y recursos.
Egipto, Sudáfrica, Nigeria, Argelia y Marruecos concentran buena parte de las capacidades más avanzadas. Otros países están construyendo programas más modestos mediante satélites pequeños. El salto tecnológico también ha cambiado las reglas. Los nanosatélites permiten desarrollar proyectos con inversiones inferiores a las necesarias para grandes plataformas orbitales.
Senegal ofrece uno de los ejemplos más recientes. Su primer satélite, lanzado en 2024, abrió una estrategia que contempla ampliar progresivamente su capacidad espacial. La utilidad de estas misiones se encuentra principalmente en la Tierra. Los satélites permiten observar cultivos, seguir fenómenos meteorológicos y detectar cambios en los recursos hídricos.
También aportan información para afrontar inundaciones, sequías, incendios y otros desastres. En algunos países sirven además para controlar actividades pesqueras, fronteras y zonas forestales. La autonomía de los datos se ha convertido así en una prioridad estratégica. Disponer de información generada directamente desde el continente reduce la dependencia de proveedores internacionales.
La Unión Africana ha dado un paso adicional con la Agencia Espacial Africana. Su sede está en Egipto y su misión consiste en coordinar las aspiraciones espaciales de los países miembros. El esfuerzo económico también aumenta. Los gobiernos africanos prevén destinar en 2026 más de 800 millones de dólares a programas espaciales, según estimaciones recientes.
Europa observa este proceso como una oportunidad para ampliar su cooperación tecnológica. El programa espacial entre la Unión Europea y África contempla financiación para capacidades institucionales y técnicas. China también está ganando presencia. Su cooperación con países africanos incluye proyectos espaciales y podría llevar instrumentos científicos desarrollados en África hasta la superficie lunar.
Uno de ellos es Africa2Moon, una iniciativa que prepara pequeños dispositivos para estudiar señales de radio desde la región del polo sur lunar. Su posible viaje está previsto con una misión china en 2029. El avance, sin embargo, tiene límites importantes. África todavía depende del exterior para numerosos lanzamientos y carece de una red continental suficientemente amplia de instalaciones espaciales.
A esto se suman la escasez de financiación privada, las carencias de especialistas y la emigración de profesionales cualificados. Superar esos obstáculos determinará hasta dónde puede llegar la nueva ambición espacial africana.
Fuente: africacenter.org | euronews.com
