Una investigación internacional apunta a que la movilidad eléctrica puede avanzar en África antes de lo que anticipaban los escenarios habituales, incluso sin apoyarse en una red eléctrica extensa. El trabajo analiza decenas de países y distintos tipos de uso del vehículo y concluye que el cambio podría acelerarse.
El estudio simula la evolución de motos, turismos y minibuses entre 2025 y 2040. Sus resultados rompen con la previsión de que los motores de combustión seguirán dominando durante décadas y sitúan al eléctrico como opción competitiva mucho antes.
La propuesta no se centra solo en el vehículo, sino en cómo se alimenta. En lugar de depender de la red, se plantea instalar sistemas solares dedicados con baterías estacionarias capaces de cubrir la demanda diaria con alta fiabilidad.
Para un turismo pequeño que recorre unos 50 kilómetros al día, se calcula un equipo compacto con un coste cercano a los 2.700 dólares, incluida la instalación. La recarga sigue siendo un desafío logístico, pero deja de ser un obstáculo insalvable.
El principal freno aparece en la financiación. La mayor inversión inicial hace que, en algunos países, el precio del dinero neutralice la ventaja económica, y la igualdad de costes depende del acceso al crédito y del riesgo percibido.
El análisis también es crítico con los combustibles sintéticos para el coche particular y sugiere reservarlos para otros sectores. Al no contar impuestos ni aranceles, advierte de que las políticas públicas pueden retrasar o acelerar de forma decisiva esta transición.
Fuente: ecoticias.com
