Soy el ponente 28.
A estas alturas del día, sus cabezas están llenas de infraestructuras, energías renovables y acuerdos de cooperación. Todo eso es necesario. Pero nada — absolutamente nada — de lo que han planificado aquí va a funcionar a largo plazo si no resuelven primero un problema invisible.
Están intentando construir un puente de cemento sobre un río de prejuicios. Y ese río se llama la narrativa.
Llevo 30 años como periodista cubriendo África. Investigué durante casi dos décadas una sola tragedia: la muerte de 48 jóvenes que se ahogaron en el Atlántico y cuyos cuerpos momificados aparecieron al otro lado del océano, en Barbados —engañados por un pirata de la migración. Escribí En este gran mar para que sus nombres no se borraran.
Y entonces tuve una revelación incómoda: los medios de comunicación occidentales no estábamos informando sobre África, con muy honrosas y meritorias excepciones. Estábamos construyendo el muro que hoy impide que sus negocios, sus investigaciones y sus proyectos prosperen allí.
Hace dos años tomé la decisión más difícil de mi vida. Invertí todos mis ahorros personales en levantar Welcome África. No una web de buenas noticias. Una plataforma internacional de deconstrucción de estereotipos, en español, inglés y francés, las 24 horas del día.
¿Qué hemos conseguido sin un solo euro de dinero público?
Más de 1.600 informaciones positivas verificadas.
Una red de 20 colaboradores escribiendo desde el terreno en Costa de Marfil, Senegal, Nigeria, Angola y Cabo Verde.
Solo en el primer trimestre de 2026: 84.343 usuarios únicos.
Más de 152.000 visitas.
2,8 millones de impactos.
Lectores en 25 países de 4 continentes.
La audiencia no es estable. Crece a doble dígito cada mes. Welcome África ya es un éxito periodístico incontestable.
El problema no es la audiencia. El problema es el combustible.
Voy a decirles algo que nadie más en esta sala les va a decir hoy:
La diplomacia corporativa se muere si la narrativa social sigue siendo el miedo.
Sus empresas, sus universidades, sus proyectos de cooperación —todos los que se han presentado hoy aquí— necesitan que la opinión pública cambie su imagen de África. Si no cambia el relato, sus inversiones van a tropezar con el mismo muro una y otra vez.
Financiar la verdad de África no es filantropía. No es caridad. Es la inversión estratégica más rentable para abrir los mercados que ustedes quieren abrir.
Un solo ejemplo para que entiendan la escala: un graduado de una de las grandes universidades de ingeniería europeas leyó uno de nuestros artículos sobre innovación tecnológica en Camerún. Una sola historia cambió su perspectiva. Dejó su empleo en Europa y se trasladó a colaborar con una universidad africana. Multipliquen ese ejemplo por 2,8 millones de impactos.
Rozo los 60 años. He demostrado que la narrativa positiva de África tiene un mercado masivo y hambriento de verdad. He construido el motor. Pero lo estoy alimentando con los ahorros de un solo hombre.
No les pido que mantengan con vida un proyecto moribundo. He venido a ofrecerles que suban a bordo de un cohete que ya está en órbita, y que necesita combustible para llegar a donde tiene que llegar.
Welcome África ya no es mi sueño. Ahora mismo, mientras me escuchan, ya forma parte de su responsabilidad. Porque somos el altavoz que sus propios proyectos necesitan para ser entendidos y aceptados por el mundo.
Si usted lidera una organización que cree que África merece ser contada por sus victorias y no por sus cadáveres… Si tiene recursos para financiar esta estructura —o conoce a alguien que busca un proyecto con propósito e impacto global medible—, … acérquese a mí. Hablemos. Y cambiemos el relato juntos.
Muchas gracias.
(Discurso pronunciado el martes, día 26 de mayo de 2026, en el foro internacional Bridge to Africa, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria)
